03 mayo, 2006

3 de mayo de 2006





Bungee Jumping

Hoy, leyendo el periódico, encontré un artículo sobre un nuevo reality show que va a salir en otoño. Es sobre una pareja que se dedica a llevar a la realidad su lista de 100 cosas que hacer antes de morirse.
Tanta gente hace sus listas… algunos la escriben, otros simplemente la tienen en mente, pero casi nadie la lleva a la práctica.
Pero hay unos pocos, muy decididos y tenaces, que quieren sacarle el jugo a la vida y no se paran en obstáculos y yo soy mamá de una de esas personas: Cucha.
Al llegar a Montreal, me dijo que iba a aprovechar que estaba aquí, para empezar a hacer las cosas de su lista y la primera era ir a hacer bungee jumping. Yo le dije que claro, que por supuesto lo podía hacer. A pesar de tratarse de Ana Carolina, yo creía que la cosa nunca se iba a concretar, pero pocos días después, me la encontré haciéndole un huequito a una lata vacía de jojotos y empecé a preocuparme.
“-Para que es eso, Cucha?
-Es que el bungee es carísimo y yo soy malísima ahorrando, así que voy a usar esta lata para ir metiendo dinero que no voy a tocar por nada del mundo.”
Ooops, la cosa como que estaba agarrando cuerpo. Ya había investigado donde hacerlo, cuanto costaba, las fechas en que abrían (no abrían hasta primavera) otros detalles de seguridad, etc.
A los pocos días, Nacho y Santi entraron en mi cuarto para discutir un asunto: ellos también lo querían hacer. Cucha averiguó que lo podían hacer si yo les firmaba un permiso y si pesaban más de X libras.
Mi primera reacción fue decirles que no. Ya la cosa no sonaba tan imposible y Cucha es mayor de edad, pero ellos, sobretodo Santi con su yeso eterno, se veían como más vulnerables. Pero ya ellos estaban decididos y se dedicaron a hablarme del asunto cada 10 minutos. Al cabo de dos semanas, les dije que si, solo para poder cambiar de tema…
La primavera llego demasiado rápido y ya los dólares necesarios estaban en la lata y Ana Caro llamo a hacer la reservación.
Salimos tempranito porque era a tres horas de Montreal e íbamos todos en el carro, incluyendo a Clari y Fer, Trampa (la perrita) e Inés, la amiga de Cucha.
Finalmente, llegamos al lugar. Un sitio espectacular donde está el bungee más alto de América del Norte.
Al ver el lugar de donde se iban a tirar de verdad que me dieron escalofríos y les pregunté por ultima vez si estaban seguros. No solo estaban seguros, sino que ya la adrenalina les estaba corriendo por las venas.
Yo, un poco avergonzada, les pregunté a los empleados si yo era la única madre desnaturalizada que había llevado niños de esa edad, pero los tipos me dijeron que ni remotamente. Parece que Santi no es el menor en haberlo hecho ahí.
De primero le tocó a Santi. El tipo se lanzo de cabeza sin dudarlo agarrado solo por los pies. Yo perdí años de vida, pero el quedó radiante y eufórico.
Después le toco a Cucha que se lanzó con un arnés que la agarraba debajo de los brazos. Su caída no fue tan elegante como la de Santi, pero fue igualmente gloriosa. Yo sufrí bastante menos, ya me sentía más segura.
De último se tiró Nacho por los pies y de cabeza, dando un grito triunfal. Ya en este momento, yo también lo estaba gozando y ahora las niñitas también se querían tirar. Gracias a Dios, no cumplían con los requerimientos de peso mínimo, así que no tuve que ser yo la mala de la película, pero ya están planeando hacerlo apenas califiquen.
De regreso, los tres venían como en un trance, y al llegar a la casa, empezaron a hacer planes para su próxima aventura: nadar con tiburones.
Todos hicimos nuestra lista de 10 cosas que hacer durante los próximos 10 años y para mi gran alivio, incluían cosas inocuas como aprender a hacer Sushi…
En lo que va de semana, los tres han buscado un momento para darme un abrazo y las gracias por haberlos llevado.

FOTOS:
1- En Ottawa
2- Nacho en el momento de saltar
3- Cucha llegando al barquito
4- Santi en el aire

1 Comments:

Blogger Jacqueline said...

Ana, qué alegría me dio recibir una de tus crónicas en mi buzón hoy. No pude abrir las fotos y me vine a tu blog (creo que es un rollo de mi compu). Tenías 3 meses menos 3 días sin regalarnos un relato de estos sabrosísimos. Me muero por saber qué pusieron todos en la lista de sus 10 cosas.
Un besote,
Jackie

1:12 p. m.  

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