15 enero, 2006

28 de septiembre de 2005


Peces versus Piojos

Víctor Hugo y Dorothy ya no están con nosotros. Las niñitas querían que los llevara al veterinario, pero llame a dos, y las secretarias no podían disimular la risa cuando les decía que quería llevar a mis peces. No fue sino hasta muy tarde que se me ocurrió consultar con Marco Tulio.
En fin, tantos cuidados, pero nada, se murieron, en cambio los piojos no hay quien los mate.
Admito que vienen de Caracas, y ya llevo casi 2 meses aquí. Dos meses tratando desesperadamente de eliminarlos, pero a ellos no los afecta el cambio de agua ni de clima. El champú canadiense tampoco les hace ni cosquillas, estoy casi segura de que son inmortales.
A veces pienso que el problema es que se cruzaron con alguna raza local, y ahora están repotenciados. Ni la nevada más cerrada ni el sol del Caribe son problema para esta nueva raza. Les da igual que las niñitas coman arepas o poutine, y hasta entienden francés.
Nacho opina que en vez de empeñarme en cuidar peces, debería encariñarme con los piojos…

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